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Si no hubiese pasado nada de esto el próximo día 12 de abril se hubiese disputado la París Roubaix, una de las clásicas de primavera más importantes del calendario internacional.

Realmente no sabemos si todas estas pruebas llegarán a disputarse este año o finalmente se quedarán canceladas hasta el año que viene. Me encantaría ser positivo y pensar que podríamos estar ahora, en pleno mes de marzo y abril en el parón de pretemporada y que luego el calendario se reorganizará teniendo carreras hasta navidad, pero sinceramente creo que las consecuencias económicas de todo esto van a ser devastadoras para todo el mundo.

Mis mejores fotos de la gran clásica de ciclismo en ruta: la Paris-Roubaix

  1. Coffe & Roubaix

    Generación de contenido para la Bicicleta Café.

  2. Ilusión por el adoquín

    Foto de Peter Sagan

  3. Azar

    Foto de Philippe Gilbert

  4. Quemar Carbonilla

    Una imagen característica de la Paris Roubaix

  5. La magia de Arenberg

    Siempre hay un método

  6. Un viejo lobo nunca falla

    Foto del ganador de la París-Roubaix 2019

  7. Eyes, stones & mud

    Fotografía de Iván Garcia Cortina

7ª Foto:

“Coffe & Roubaix”

Antes que nada tengo que poneros un poco en contexto. Durante la Paris Roubaix tenía como objetivo diferentes proyectos que abordar, uno de ellos era aprovechar el viaje para generar contenido para La Bicicleta Café. Durante todo el año trabajamos con la marca de ropa de ciclismo, nos encargamos de generar parte de su contenido para redes. Así que para este viaje pensamos una idea creativa:

“Coffe & Roubaix”
El objetivo era grabar un vídeo, que se usaría un año después, vamos ahora estas semanas previas, para poder publicar el contenido antes de la gran clásica. Utilizamos como símbolo una de sus tazas características para grabar una pequeña pieza para redes sociales. La idea del vídeo era mostrar una reacción espontánea y impredecible de un amante del café y de las clásicas de ciclismo.

En el vídeo, grabado en primera persona, se vería en todo momento desde el punto de vista de la persona, pero a la altura de la taza. El storytelling diseñado era algo así: Después de prepararse un café (obviamente en la cafetería de La Bicicleta) el sujeto ve una de las fotos de las clásicas que tienen en la cafetería. Tras unos segundos delante de la foto y aún con el mismo café y de forma espontánea, el protagonista sale de la cafetería y hace el viaje hasta llegar a Arenberg, uno de los tramos más clásicos de la París – Roubaix, donde sucede la magia.

La parte técnica del vídeo tenía que ser sencilla, porque además de esto tenía que hacer otras cosas. Durante todo mi viaje llevé un arnés con una GoPro con la que fui grabando de forma continua todo el vídeo, parte a parte.

Tengo que reconocer que haber estado en el bosque de Arenberg me impactó muchísimo, me encantó aquel lugar, enmedio del bosque, un paso como aquel, tan singular, tan único. De verdad que allí se respiraba historia, leyenda. Y si, realmente los adoquines son tan tan tan brutales como dicen por la tele, es una auténtica barbaridad.

Además del vídeo estuvimos un buen rato haciendo fotos en las que se veían los productos de la Bicicleta Café en el tramo de Arenberg. El objetivo era sencillo, que se viese la marca y que se reconociese el famoso tramo de adoquín. Hice varias pruebas, aquí podéis ver a mi padre harto de mi de tirar las gorras al aire. La foto que más me gustó fue con las gorras y la taza sobre los adoquines, porque se percibe cómo son y dónde están. Aquí dejo el enlace al vídeo.

Productos de la Bicicleta Café en el famoso tramo de adoquín de Arenberg

6ª Foto

“Ilusión por el adoquín”

Vivir la Paris – Roubaix es uno de los sueños que he tenido desde siempre, como amante del ciclismo es uno de esos sueños que tienes de pequeño: ir a correr una carrera como esta. Y aunque haya sido de otra forma, estoy super contento de vivir estas experiencias con la cámara en la mano. Me apasiona ver el ambiente, ver cómo está organizado y el encanto, ese encanto romántico de clásica. Me vuelve loco.

El día anterior, como en toda gran cita, se hace una presentación de equipos, envuelta en un grandísimo ambiente. Ilusión, quería captar ilusión en “mi imagen” de la presentación. Claro está, Peter Sagan como vencedor de la edición anterior, era uno de los grandes favoritos por revalidar su premio, su adoquín. Como no tenía ninguna presión, decidí quedarme en la parte trasera del pódium por donde llegaban los corredores. Sabía que me encontraría con mejores fotos si me quedaba en el “culo” del escenario, ya que en la parte frontal, llena de gente, tendría poca oportunidad de movimiento y de poder buscar una buena foto, que no estuviese encorsetada por el protocolo. Y en efecto, me encontré con muchas fotos, como la mirada de estos dos chavales, que me recordaron tantísimo a mi y a mi amigo David, que bien podríamos haber sido nosotros cuando teníamos la edad de estos chavales. 

Un montón de fotos, pero para mi, la mejor de la presentación fue esta, de Peter Sagan, con los dos brazos en alto saludando a la gente, como quien levanta los brazos victorioso, el público le esperaba, le gritaba, le seguía. Mi intención, como podéis ver en la foto, fue captar el adoquín, ese ansiado adoquín, símbolo de victoria y a él arriba del escenario. Para mi es una gran imagen, donde se le ve feliz, aunque él también sabía que no estaba en su mejor momento de forma.

5ª Foto

“Azar”

Llegamos temprano el día de la carrera y el ambiente era increíble, se respiraba ese ambiente frío, con algunos toques de olor de crema calentadora. El control de firmas era lo único que obligaba a los corredores a salir de los autobuses, así que los puntos calientes eran la rampa de subida al camión de firmas y el tiro directo mientras estaban arriba del escenario. Hice algunas de las fotos que tenía que hacer, pero sin duda, mi quinta foto me la encontré.

Como no tenía porqué hacer la foto del corte de cinta y sabía que estaría lleno de políticos que taparían a la primera fila de corredores, además de que estaría colapsado por compañeros fotógrafos y prensa sabía que me quedaría con poca libertad de movimiento para poder buscar la foto. En este caso iba en busca de corredores que llevaran gafas Roka, que era otro de los proyectos que tenía que hacer, así que decidí quedarme en la parte trasera del pelotón, haciendo algunas fotos de detalle de producto. Y sucedió lo que no suele pasar: un golpe de suerte: Philipe Gilbert se puso a mi lado. Estaba feliz, aunque no se le nombraba como favorito, estaba con ese desparpajo de quien sabe que va a divertirse. De verdad que hice muchísimas fotos, pero no tengo ninguna, de ningún corredor, que esté así, pletórico antes de empezar.

Azar? Puede ser, pero aquí tenéis la foto y yo contento de haberla hecho.

Philippe Gilbert antes de la salida


4ª foto

“Quemar carbonilla”

Es momento de competición. En esta ocasión no iría con moto dentro de carrera, eso quiere decir que todas las fotos las tenía que hacer pie a tierra y además, tenía que tener en cuenta que no me podía poner donde quisiera, tienes que hacerlo en las zonas habilitadas por la organización. Tenía que desplazarme de un sitio a otro con el coche y eso significa que, aunque teníamos el coche debidamente acreditado, teníamos que ir por donde podía ir todo el público y eso normalmente implica tráfico. Os tengo que decir que me pasé días estudiando todas las carreteras y todos los puntos, con el rutómetro en mano, para poder exprimir al máximo el día y hacer tantas fotos como pudiera. Pero por muy muy muy bien preparado que lo lleves, luego siempre toca improvisar sobre la marcha. Tener a un buen chófer es clave, y lo de mi padre es impresionante. Tiene una auténtica habilidad para calcular distancias y tiempo, saber si llegamos o no llegamos, tener el coche preparado para salir los primeros nada más termine de hacer la última foto… Supongo que será la práctica de tantos años cuando me venía a ver a mi. Yo hacía de copiloto, y me podía centrar en mirar bien la ruta, seguir la carrera por eurosport y nada más llegamos al siguiente spot bajarme del coche disparado.

Así que llegamos a uno de los primeros tramos importantes de pavé. En esta ocasión tenía varias opciones, mezclarme entre el público, por la parte superior de los montículos que quedaban a los lados de la carreta o bien quedarme en la curva. Finalmente decidí no arriesgar, montar un remoto en la parte interior de la curva (donde sabía que podrían salir grandes fotos con un angular) y yo quedarme con el tiro largo de entrada a la curva. Me quedé en la zona habilitada para los fotógrafos e ir a lo seguro, tampoco tenía muchas oportunidades al largo del día y no podía fallar.

Disparé, disparé y disparé. Todo lo que me pasó por delante. Estaba ansioso porque llegara el pelotón, necesitaba “soltar la carbonilla” del dedo.

Aunque hice muchísimas fotos, os dejo la que es mi favorita, en la que se ve la esencia de esta carrera.

Tramo de adoquín en la París – Roubaix

3ª Foto

“La magia de Arenberg”

La magia de Arenberg. No puedo describirlo de otra forma. Este sitio es único, colosal. Me impactó tantísimo la diferencia entre el día anterior, que estábamos prácticamente solos con un silencio natural, con tan solo el sonido del viento entre los árboles. Y al llegar allí, de repente, aquello era un auténtico estadio, pero un estadio natural, repleto de gente gritando, de banderas, de bocinas, de cencerros… El paso que el día anterior había visto, me pareció ancho, pero allí de repente parecía faltar espacio. Era increíble. 

Me coloqué lo mejor que pude, éramos bastantes fotógrafos a la salida del paso de Aremberg. Disparé, disparé a todo. Y me di cuenta que ni las ruedas de los coches aguantan ese paso, micros por el suelo, motos pasando apuros y gente que ama su trabajo. Porque señores, en este spot mi foto no es de ningún ciclista, mi foto es para los operadores de cámara de televisión, porque para que sintamos esa magia desde casa, hace falta esto. Nada es casual, siempre hay un método (que no truco) que hace que nos guste, que nos impacte, que nos enamore. Y en este caso, que esta persona vaya en esta posición durante horas es esa “clave” que lo genera todo. Solo con ver la imagen impresiona con el lomo doblado y la cámara a un palmo del suelo.

De camino a la meta, sucedió uno de esos momento que toca improvisar y es que, sin saberlo, la carrera pasaba justo por al lado de la carretera por la que íbamos. Así que con el reloj en la mano, nos bajamos e hice esta pasada de foto. A mi me gusta mucho, es justo uno de los momentos clave de la carrera, en la que poco después de decidiría.

2ª Foto

“Un viejo lobo nunca falla”

El velódromo de Roubaix es muy característico, no por cómo es, sino por lo que significa. Repleto de pantallas, de público y con unos nervios increíbles. Aquí tenía varias opciones, disparar en la parte interior del velódromo o en la parte exterior. Finalmente decidí evitar la gran aglomeración de fotógrafos que sabía que se formaría en la zona habilitada en la parte interior, así que busqué tener un tiro limpio y de los de “en el caso más desfavorable” no poder fallar.

Aquí el objetivo era claro, tener una foto del ganador suficientemente amplia como para poder rememorar el momento, con el público pletórico pero también poder cerrar el disparo y tener la foto de cromo del ganador.

Así que en la parte externa del velódromo, en la zona permitida para fotógrafos, me quedé bien colocado para hacer una de las fotos más importantes que hice el año pasado.

Philippe Gilbert gana la París Roubaix 2019

1ª Foto

“Eyes, stones and mud”

Después de que entren los 10 primeros corredores, el centro del velódromo se vuelve una auténtica locura, toda la prensa, los fotógrafos y los filmmakers van corriendo de un lugar a otro, en busca de sus corredores. Los ciclistas empiezan a llegar en cuentagotas, en grupos pequeños o en solitario. Todos bajo la misma historia, todos han corrido la misma carrera, pero todos y cada uno con una singularidad, una interpretación diferente, una historia única. Todo ello se refleja en sus rostros, en sus miradas, en sus manos.  Mi objetivo era capturar la singularidad de la que os hablo, porque ellos no hablan, solo respiran. Respiran.

Me dediqué a fotografiar todas las historias que pude, y si os fijáis y sabéis qué pasó, cada foto cobra vida, entendéis porqué. Respirais su historia.

Para mi, esta foto de Iván Garcia Cortina es una de esas fotos que puedes quedarte un rato mirándola. Sólo hay ojos y su historia de la Paris Roubaix en forma de polvo en su rostro. Además, no os voy a negar que me hizo ilusión verle porque aunque no llegamos a tener relación, llegamos a competir en las mismas carreras y ahora no puedo evitar sentir ese feeling y respeto por haber logrado estar allí.

Iván Garcia Cortina en el velódromo de Roubaix

Sin duda alguna la Paris Roubaix es una de esas grandes citas en el calendario, personalmente volví feliz por el trabajo que había hecho, habiendo aprendido muchísimo sobre la carrera y  con unas ganas increíbles de poder ir de nuevo y poder hacer lo que más me gusta. 

Espero que os haya gustado revivir mi galería de la Paris Roubaix 2019, que el vídeo os haya gustado que os haya entretenido y os espero en el siguiente! Un saludo!

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